Tu día empieza a las 8:00 de la mañana, cuando tu guía y tu conductor te dan una cálida bienvenida en tu hotel o en cualquier otro lugar de Bhubaneswar. Con una sonrisa y un taxi cómodo esperándote, te lanzas a descubrir los tesoros atemporales de la ciudad. La primera parada es el majestuoso templo de Lingaraj, donde los visitantes que no son hindúes pueden admirar su altísima aguja desde un mirador especial. Incluso desde fuera, la energía del templo se nota viva y es algo que no te olvidas.
Desde allí, te vas dando una vuelta por los templos de Mukteshwar, Brahmeshwar y Rajarani. Cada uno tiene su propio encanto: Mukteshwar, con su elegante arco; Brahmeshwar, con sus históricas vigas de hierro; y Rajarani, con unas tallas tan intrincadas que se le conoce como el «Khajuraho de Oriente». Estos templos no son solo monumentos; son historias vivas talladas en piedra, que esperan que las sientas tanto como las veas.
A última hora de la mañana, te adentras poco a poco en la historia en las cuevas de Udayagiri y Khandagiri, donde los monjes jainistas solían meditar en silencio. Poco después, llegas a las tranquilas colinas de Dhauli, donde el emperador Ashoka abrazó la no violencia hace siglos. Cuando estás junto a la Shanti Stupa blanca, sientes esa calma que cambió el curso de la historia. A continuación, disfrutarás de un almuerzo rápido con sabores de Odisha que tu guía te ayudará a descubrir.
Por la tarde, te dirigirás al misterioso templo de Yogini en Hirapur, uno de los pocos santuarios tántricos que hay en la India. Sesenta y cuatro figuras de diosas rodean las paredes del templo, cada una de ellas imponente y única. El ambiente es místico y te deja un recuerdo imborrable. A las 16:00, tu conductor te lleva de vuelta al hotel, con el corazón lleno de historias, tallas y momentos de tranquilidad del pasado sagrado de Bhubaneswar.